Intento infructuosamente olvidar esas páginas, pero no puedo. Miro en las enciclopedias de la vida, escritas en otros idiomas con párrafos que se tuercen en todas direcciones y letras que son ideas; ideas que son jeroglíficos. Cuadernos con dibujos de una tinta azul que se torna gris y fotografías que son garabatos de rasgos.
Todo el mundo va pasando las paginas del libro de la vida. Cada uno va pasándolas a su ritmo; algunos despacio, descifrando la letra pequeña, y otros tan deprisa que apenas llegan a entender lo que cuentan. Yo, sin embargo, sigo atrapado frente a dos páginas de hermosas historias, por más que ya no tengan nada nuevo que contarme.

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