Los mismos propósitos que hace ya tres años entonaba eran un advenimiento de lo que mi vida ha resultado ser. Desde mi rincón norteamericano, sigo tratando de pulir un idioma que se muestra esquivo a mi memoria. Y aunque hasta cierto punto me he desnudado de timidez, aún me falta vestirme de voracidad. Propósitos de largo plazo. Disfrazo en el plazo la falta de progreso. En el progreso, sin embargo, tengo todo invertido.
Recapitulo propósitos pues, pero no capitulo aún.

No hay comentarios:
Publicar un comentario