El escondite de mis sueños me proteje de mis deseos

jueves, 11 de enero de 2007

Letra

Larga, lenta y letárgica . La tarde sucede a la mañana al mismo ritmo agonizante, lánguideciendo por el advenimiento del ocaso. Todo se eterniza más mientras el segundero alcanza el mágico instante de la cuadratura de las agujas sobre la constelación del todo y de la nada, del inicio y del final, pariendo otro día que resulta ser gemelo al anterior.
El enervante sonido del despertador me lo presenta ya crecido, casi en plena pubertad. Y apenas le pongo el ojo encima ya se que va a ser tan anodino y apático como su predecesor.
Y el sol no asoma por la ventana que se abre al universo.
Lívida, lóbrega, lacrimosa. La noche llora el final de su vida encharcando las aceras de mi vida. Ya el 'no nato' se vislumbra enfermo, antipático y acerrimamente cerrado.
Los parpados se me cierran al unisono que las manos pierden su fuerza. El libro resbala hasta velar la luz de tungsteno.
No espero una palabra, por mas que desee que llegue no muy entrada la madrugada.

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