Creo fervientemente en la necesidad de realizar este ejercicio con mucha mayor frecuencia que la anual. Soy sin embargo consciente que no se lleva a cabo todo lo debido, y en ocasiones simplemente no se realiza nunca.
El resultado obtenido será función del nivel de auto-crítica a que estemos dispuestos a someternos, al coraje con que seamos capaces de enfrentarnos a nuestros fracasos y al valor que demos a nuestros logros. Seguramente nos enfrentemos al eterno dilema de valorar si la botella está medio llena o medio vacía. Resulta sin embargo seguro que, independientemente del lado de la balanza hacia el que se incline nuestro balance, el ejercicio resultará positivo y sus lógicas consecuencia no han de ser otras que fijar nuevas fronteras que conquistar o nuevas vias de obtener lo que se sigue anhelando lograr.
Obviamente este balance personal puede y debe de cubrir todas las facetas de la vida, la personal, la espiritual, la profesional, la amorosa, la material... y la que se le ocurra.
No voy a hacer mi balance público, porque no tengo por qué airear todos mis trapos sucios. Sobre todo si huelen mal. Pero está hecho.
Así mismo he realizado la lista de propósitos de cara al año entrante. Es recomendable que dicha lista no esté excesivamente cargada, cual si de carta a los reyes magos de un infante de 5 años se tratase, tratando de conseguir que de esta forma caigan la mayor cantidad de cosas posibles. En el tema de los propósitos, es mejor hacer los justos y poner en marcha la acciones necesarias para que puedan llegar a alcanzarse.
Mis propósitos si los voy a compartir, pues aún huelen bien. Ya veremos en un año si han pasado a pudrirse o no.
- Quiero perfeccionar mi inglés. Definitivamente.
- Quiero ser menos tímido. Necesariamente
- Quiero ser más voraz. Aunque esto es un complemento a lo anterior.
- Quiero equilibrio en mi trabajo, ni exigirme demasiado ni desmotivarme en exceso. Vital.
- Quiero ser feliz.
Les diré, que este último propósito se convierte casi siempre en mi deseo de estrella fugaz o de soplido de velas. Ultimamente por contra lo he cedido a otra causa. Mucho me temo que me esté afectando y por un tiempo lo vuelva a recuperar. Será una tontería. O será que hace tiempo que no me siento completamente feliz.
Pongamos entonces este propósito en la cabeza de la lista para 2007, ¿no les parece?

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